• Aquel otro 25 de mayo… de 1809

    REVISTA RAÍZ ARGENTINA – DICIEMBRE 2009

    Claustro de la Universidad de Chuquisaca, Sucre, Bolivia

    Argentina, camino al bicentenario: Aquel otro 25 de mayo… de 1809, en Chuquisaca

     
    Cuantas veces nos preguntamos por qué los cabildantes de Buenos Aires llegaron al 25 de Mayo de 1810, cuando ya el 22 la efervescencia era mucha y ese día o uno de los siguientes podía haberse declarado la creación de un gobierno criollo. Entre los principales activistas había muchos estudiantes o profesionales con estudios en la Universidad de Chuquisaca, por entonces en territorio perteneciente al Virreinato del Río de la Plata, ahora capital constitucional de Bolivia. Bien pudo haber influido el deseo de homenajear a los sublevados de 1809.
     
    En 1624 se funda la “Real y Pontificia Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca", en la ciudad de La Plata, que se conocía antes de 1538 como Charcas, por la denominación de los indígenas de la región que, a su vez, la llamaban en su lengua “Chuquisaca”. Finalmente, el 11 de agosto de 1825 la ya independiente ´República de Bolívar´ la bautiza como Sucre, en homenaje al general venezolano Antonio José de Sucre, que comandara a las tropas americanas en la batalla final, en Ayacucho.

    Y allí podemos encontrar uno de los gérmenes más cercano a los movimientos de sublevación y emancipación que, en nuestro caso, llega a buen puerto un año después del levantamiento de Chuquisaca.

    Nombres claves de nuestra independencia provienen por formación y participación directa o indirecta en el levantamiento de Chuquisaca, como el sacerdote salteño Juan Ignacio de Gorriti. Otros, como Mariano Moreno, graduado en la prestigiosa universidad del norte, habiendo regresado en 1805 a Buenos Aires, trajo encendida la llama de la libertad, al enfrentarse como abogado a los explotadores indígenas en las minas de Potosí.

    El otro medio italiano de 1810 (como Belgrano, del que era primo) Juan José Castelli también cursó sus estudios de abogado en Chuquisaca, compartiendo días y noches de discusiones y análisis de la realidad americana con Moreno y el tucumano Bernardo de Monteagudo, que sí participó en la sublevación de 1809, escribiendo un "Diálogo entre Atahualpa y Fernando VII", en que pretendía demostrar que los derechos del rey de España y del pueblo español sobre España eran los mismos que los de los americanos sobre América.

    Y así continuaron las cosas, camino al nacimiento de la República Argentina tras aquellas Provincias Unidas del Río de la Plata fundacionales, con Paraguay y Uruguay incluidas.
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    Independencia Argentina, proclamación en Tucumán

     

    INDEPENDENCIA ARGENTINA 

    PROCLAMACIÓN EL 9 DE JULIO DE 1816 EN LA CIUDAD DE SAN MIGUEL DE TUCUMÁN

     
    Cuando en 1816 los representantes de las “Provincias Unidas del Río de la Plata” se reunieron para establecer las bases constitucionales del país que estaba naciendo, ha sido San Miguel de Tucumán el punto de encuentro, que recordamos muy especialmente cada 9 de Julio, día de la Independencia.
    Al visitarla resulta muy grato realizar una excursión o desplazarse hasta “Ibatín”, el paraje donde en 1565 el español Diego de Villaroel fundara San Miguel Arcángel, en una región poblada por los diaguitas calchaquíes. Ciento veinte años después, en 1685, otro colonizador español, Fernando de Mendoza Mate de Luna desplaza ese enclave hacia un lugar más alto, saludable y en la ruta comercial del norte, llamado La Toma. Ya como San Miguel de Tucumán se convirtió rápidamente en el centro de comunicaciones que la caracteriza.
     
    Cómo se llega
    Por carretera podemos ir desde Buenos Aires en autobús (unas quince horas de viaje) o con el coche, recorriendo 1.200 kilómetros si elegimos la Ruta Panamericana 9, por Rosario – Córdoba – Santiago del Estero y recortando un poco el trayecto si en Rosario enlazamos con la Ruta Nacional 34 directa a Santiago del Estero y desde allí por la “9” hasta Tucumán.
    Los vuelos desde el Aeroparque porteño insumen dos horas hasta el aeropuerto tucumano, tras realizar algunas escalas.
     
    Lugares y edificios históricos para visitar
    Siendo la estrella la “Casa de la Independencia” en la calle Congreso 151. Es un museo que recibe miles de visitas diarias todo el año y que originariamente era la vivienda de Doña Francisca Bazán de Laguna, que la cedió a los patriotas durante meses para que celebraran el Congreso de Tucumán.
    En esta ciudad nacieron figuras relevantes de Argentina como sus presidentes Nicolás Avellaneda y Julio Argentino Roca además de Juan B. Alberdi, que sentó las bases para la futura Constitución Nacional.
     
     
     
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    Apuntes sobre Francisco Narciso de Laprida, argentino de la primera hora

    Germán Andrés Castro es el autor de este artículo histórico publicado en la revista de la Asociación de Argentinos en León, sanjuanino como Narciso Francisco Laprida
     
     
    Nacido en la ciudad de San Juan, tiene 32 años y lleva dos años y medio viviendo en León. Ha realizado estudios de abogacía en la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina. Actualmente se desempeña laboralmente en empresas leonesas y participa activamente de los eventos y reuniones de la entidad que los argentinos han conformado en la provincia de León.
     
    Ésta es su nota:
     
    Narciso Francisco Laprida, presidente de la Asamblea de Tucumán cuando se declaró la Independencia Argentina, el 9 de julio de 1816
     
     
    Francisco Narciso de Laprida
     
    Autor: Germán Castro
     
    Sanjuanino, nacido el 28 de octubre de 1786. Estudió en el Real Colegio de San Carlos en Buenos Aires, trasladándose luego a Santiago de Chile para cursar Cánones y Leyes en la  Universidad de San Felipe. En 1810 se licenció en Leyes. Regresó a su provincia natal y fue electo síndico del Cabildo de San Juan.
     
    Abogado y político colaboró con Don José de San Martín y el gobierno del Dr. José Ignacio de la Roza en la formación del Ejército de los Andes. Como perito en leyes y vecino de importancia fue electo representante ante el Congreso de Tucumán junto a Fray Justo Santa María de Oro, correspondiéndole ejercer la presidencia del mismo el 9 de julio de 1816 cuando se redactó y firmó el acta de la Independencia.
     
    Participó asimismo en el Cabildo Abierto en que se formó la Junta Provisional de Gobierno. Regresa a San Juan donde reemplaza al Dr. De la Roza en la gobernación provincial. Cuando Mendizábal toma el poder es hecho prisionero,  huyendo posteriormente a Chile, de donde regresa en 1822,  representando en 1824 a su provincia en el Congreso General Constituyente, presidiéndolo él mismo durante algunos meses.
     
    Unitario, carga con el precio político del fusilamiento de Dorrego y regresa a San Juan y luego pasa a Mendoza. Perseguido, huye de las fuerzas de Oribe y Quiroga. Muere el 22 de septiembre de 1829.
     
    En un ataque sorpresivo de tropas de José Félix Aldao,  lo hacen  prisionero, muriendo a manos de estas tropas. Su cadáver nunca fue encontrado. La inclusión de esta escueta biografía de quien, a través de su representación en el Congreso de Tucumán contribuyó, como verdadero valedor de la gesta libertadora de Don José de San Martín, dando sustento político al proceso emancipador, pretende hacer justicia y rendir homenaje a tan ilustre prócer.
     
    Jorge Luís Borges, lejano descendiente de Francisco Narciso de Laprida, es autor del poema que sigue, dedicado a su memoria.
     
    POEMA CONJETURAL
     
    El doctor Francisco Laprida, asesinado
    el día 22 de Septiembre de 1829
    por lo montoneros de Aldao, piensa antes
    de morir:
    Zumban las balas en la tarde última
    hay viento y hay cenizas en el viento
    se dispersan el día y la batalla
    deforme, y la victoria es de los otros.
    Vencen los bárbaros, los gauchos vencen.
    Yo que estudié las leyes y los cánones,
    yo, Francisco Narciso de Laprida
    cuya voz declaró la independencia
    de estas crueles provincias, derrotado,
    de sangre y de sudor manchado el rostro,
    sin esperanza ni temor, perdido,
    huyo hacia el sur por arrabales últimos.
    Como aquel capitán del Purgatorio
    que, huyendo a pie y ensangrentando
    [el llano,
    fue cegado y tumbado por la muerte
    donde un oscuro río pierde el nombre.
    Así habré de caer. Hoy es el término.
    La noche lateral de los pantanos
    me acecha y me demora. Oigo los cascos
    de mi caliente muerte que me busca
    con jinetes, con belfos y con lanzas.
    Yo que anhelé ser otro, ser un hombre
    de sentencias, de libros, de dictámenes,
    a cielo abierto yaceré entre ciénagas
    pero me endiosa el pecho inexplicable
    un júbilo secreto. Al fi nal me encuentro
    con mi destino sudamericano,
    A esta ruinosa tarde me llevaba
    el laberinto múltiple de pasos
    que a mis días tejieron desde un día
    de la niñez. Al fi nal he descubierto
    la recóndita clave de mis años,
    la suerte de Francisco de Laprida
    la letra que faltaba, la perfecta
    forma que supo Dios desde el principio.
    En el espejo de esta noche alcanzo
    mi insospechado rostro eterno. El círculo
    se va a cerrar. Yo aguardo que así sea.
    Pisan mis pies la sombra de las lanzas
    que me buscan. Las befas de mi muerte,
    los jinetes, las crines, los caballos,
    se ciernen sobre mí…Ya el primer golpe,
    ya el duro hierro que raja el pecho,
    el íntimo cuchillo en la garganta
     
    Jorge Luís Borges

     
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    San Miguel de Tucumán, Argentina, encuentro con la historia

    REVISTA RAÍZ ARGENTINA - JULIO 2009

     
    Llamada “El Jardín de la República” la provincia de Tucumán tiene en su capital a una ciudad cargada de historia y con agradables paseos y lugares de entretenimiento. Se caracteriza por un gran dinamismo comercial y en ella convergen las carreteras que recorren el noroeste argentino. Cuando en 1816 los representantes de las “Provincias Unidas del Río de la Plata” se reunieron para establecer las bases constitucionales del país que estaba naciendo, ha sido San Miguel de Tucumán el punto de encuentro, que recordamos muy especialmente cada 9 de Julio, día de la Independencia.
     
    Al visitarla resulta muy grato realizar una excursión o desplazarse hasta “Ibatín”, el paraje donde en 1565 el español Diego de Villaroel fundara San Miguel Arcángel, en una región poblada por los diaguitas calchaquíes. Ciento veinte años después, en 1685, otro colonizador español, Fernando de Mendoza Mate de Luna desplaza ese enclave hacia un lugar más alto, saludable y en la ruta comercial del norte, llamado La Toma. Ya como San Miguel de Tucumán se convirtió rápidamente en el centro de comunicaciones que la caracteriza.

    Cómo se llega

    Por carretera podemos ir desde Buenos Aires en autobús (unas quince horas de viaje) o con el coche, recorriendo 1.200 kilómetros si elegimos la Ruta Panamericana 9, por Rosario – Córdoba – Santiago del Estero y recortando un poco el trayecto si en Rosario enlazamos con la Ruta Nacional 34 directa a Santiago del Estero y desde allí por la “9” hasta Tucumán. Los vuelos desde el Aeroparque porteño insumen dos horas hasta el aeropuerto tucumano, tras realizar algunas escalas.

    Lugares y edificios históricos para visitar

    Siendo la estrella la “Casa de la Independencia” en la calle Congreso 151. Es un museo que recibe miles de visitas diarias todo el año y que originariamente era la vivienda de Doña Francisca Bazán de Laguna, que la cedió a los patriotas durante meses para que celebraran el Congreso de Tucumán.

    En esta ciudad nacieron figuras relevantes de Argentina como sus presidentes Nicolás Avellaneda y Julio Argentino Roca además de Juan B. Alberdi, que sentó las bases para la futura Constitución Nacional.

    El turista al recorrer sus calles se encuentra con edificios de hermosa arquitectura en los que funcionan teatros, museos, oficinas gubernamentales. Así nos encontramos con la Casa de Gobierno, la Federación Económica, el Jockey Club, el Museo Timoteo Navarro, la Casa Padilla, todo en un marco de plazas, paseos y áreas como el Parque 9 de Julio que justifican la denominación de “jardín de la República” con sus verdes y floridos rincones que merecen los mejores cuidados. El Museo Histórico Provincial Nicolás Avellaneda suele estar en el recorrido de todo buen turista que quiera penetrar en el pasado de una ciudad, provincia y región que albergan grandes bellezas paisajistas.

    Los alrededores de la ciudad

    Como gran ciudad capital de provincia que es, además de gran actividad estudiantil por la Universidad Nacional de Tucumán en la que estudian jóvenes de varias provincias vecinas, San Miguel cuenta con una importante infraestructura hotelera y con restaurantes que hacen las delicias de los lugareños y viajeros.

    Desde allí la oficina de turismo provincial sugiere a los turistas diversos itinerarios para realizar en excursiones organizadas o en coche. Destacan entre ellos el Circuito de Las Yungas que enhebra la visita a bellos parajes y poblaciones como Yerba Buena, San Pablo, Villa Nougués, San Javier, Raco, El Siambón, El Saladillo y el Dique Celestino Gelsi. Circuito Sur que nos permite conocer el área azucarera, gran motor industrial de Tucumán con la ciudad de Lules como centro. Circuito Valle de Choromoros por bellas serranías y el Circuito Valles Calchaquíes que nos adentra en la sierra de Faimallá y a lugares emblemáticos como Tafí del Valle o las Ruinas de Quilmes, emplazamiento prehispánicos de los aborígenes calchaquíes.

    Visite San Miguel de Tucumán y después nos cuenta la experiencia con un correo a redaccion@raizargentina.com

    Para más información: Ente Tucumán Turismo, www.tucumanturismo.gov.ar
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