• Apuntes sobre Francisco Narciso de Laprida, argentino de la primera hora

    Germán Andrés Castro es el autor de este artículo histórico publicado en la revista de la Asociación de Argentinos en León, sanjuanino como Narciso Francisco Laprida
     
     
    Nacido en la ciudad de San Juan, tiene 32 años y lleva dos años y medio viviendo en León. Ha realizado estudios de abogacía en la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina. Actualmente se desempeña laboralmente en empresas leonesas y participa activamente de los eventos y reuniones de la entidad que los argentinos han conformado en la provincia de León.
     
    Ésta es su nota:
     
    Narciso Francisco Laprida, presidente de la Asamblea de Tucumán cuando se declaró la Independencia Argentina, el 9 de julio de 1816
     
     
    Francisco Narciso de Laprida
     
    Autor: Germán Castro
     
    Sanjuanino, nacido el 28 de octubre de 1786. Estudió en el Real Colegio de San Carlos en Buenos Aires, trasladándose luego a Santiago de Chile para cursar Cánones y Leyes en la  Universidad de San Felipe. En 1810 se licenció en Leyes. Regresó a su provincia natal y fue electo síndico del Cabildo de San Juan.
     
    Abogado y político colaboró con Don José de San Martín y el gobierno del Dr. José Ignacio de la Roza en la formación del Ejército de los Andes. Como perito en leyes y vecino de importancia fue electo representante ante el Congreso de Tucumán junto a Fray Justo Santa María de Oro, correspondiéndole ejercer la presidencia del mismo el 9 de julio de 1816 cuando se redactó y firmó el acta de la Independencia.
     
    Participó asimismo en el Cabildo Abierto en que se formó la Junta Provisional de Gobierno. Regresa a San Juan donde reemplaza al Dr. De la Roza en la gobernación provincial. Cuando Mendizábal toma el poder es hecho prisionero,  huyendo posteriormente a Chile, de donde regresa en 1822,  representando en 1824 a su provincia en el Congreso General Constituyente, presidiéndolo él mismo durante algunos meses.
     
    Unitario, carga con el precio político del fusilamiento de Dorrego y regresa a San Juan y luego pasa a Mendoza. Perseguido, huye de las fuerzas de Oribe y Quiroga. Muere el 22 de septiembre de 1829.
     
    En un ataque sorpresivo de tropas de José Félix Aldao,  lo hacen  prisionero, muriendo a manos de estas tropas. Su cadáver nunca fue encontrado. La inclusión de esta escueta biografía de quien, a través de su representación en el Congreso de Tucumán contribuyó, como verdadero valedor de la gesta libertadora de Don José de San Martín, dando sustento político al proceso emancipador, pretende hacer justicia y rendir homenaje a tan ilustre prócer.
     
    Jorge Luís Borges, lejano descendiente de Francisco Narciso de Laprida, es autor del poema que sigue, dedicado a su memoria.
     
    POEMA CONJETURAL
     
    El doctor Francisco Laprida, asesinado
    el día 22 de Septiembre de 1829
    por lo montoneros de Aldao, piensa antes
    de morir:
    Zumban las balas en la tarde última
    hay viento y hay cenizas en el viento
    se dispersan el día y la batalla
    deforme, y la victoria es de los otros.
    Vencen los bárbaros, los gauchos vencen.
    Yo que estudié las leyes y los cánones,
    yo, Francisco Narciso de Laprida
    cuya voz declaró la independencia
    de estas crueles provincias, derrotado,
    de sangre y de sudor manchado el rostro,
    sin esperanza ni temor, perdido,
    huyo hacia el sur por arrabales últimos.
    Como aquel capitán del Purgatorio
    que, huyendo a pie y ensangrentando
    [el llano,
    fue cegado y tumbado por la muerte
    donde un oscuro río pierde el nombre.
    Así habré de caer. Hoy es el término.
    La noche lateral de los pantanos
    me acecha y me demora. Oigo los cascos
    de mi caliente muerte que me busca
    con jinetes, con belfos y con lanzas.
    Yo que anhelé ser otro, ser un hombre
    de sentencias, de libros, de dictámenes,
    a cielo abierto yaceré entre ciénagas
    pero me endiosa el pecho inexplicable
    un júbilo secreto. Al fi nal me encuentro
    con mi destino sudamericano,
    A esta ruinosa tarde me llevaba
    el laberinto múltiple de pasos
    que a mis días tejieron desde un día
    de la niñez. Al fi nal he descubierto
    la recóndita clave de mis años,
    la suerte de Francisco de Laprida
    la letra que faltaba, la perfecta
    forma que supo Dios desde el principio.
    En el espejo de esta noche alcanzo
    mi insospechado rostro eterno. El círculo
    se va a cerrar. Yo aguardo que así sea.
    Pisan mis pies la sombra de las lanzas
    que me buscan. Las befas de mi muerte,
    los jinetes, las crines, los caballos,
    se ciernen sobre mí…Ya el primer golpe,
    ya el duro hierro que raja el pecho,
    el íntimo cuchillo en la garganta
     
    Jorge Luís Borges

     
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